A continuación publico la tercera (y última) entrega de la historia de política-ficción enviada por mi antiguo colaborador en www.hasta-los-huevos.com Palas Atenea.
EL CUENTO DE NAVIDAD DE SECTAPERO
CAPÍTULO 3. LAS MUJERES Y EL FUTURO.
Son las tres de la madrugada y Sectapero se encuentra en la mesa de su estancia privada a bordo del avión oficial que le lleva de vuelta a su cubil monclovita. La jornada ha sido muy dura, prueba de ello es que Sectapero aún no está durmiendo y tampoco ha dado las buenas noches a sus hijitas.
El día había comenzado muy pronto debido a la agitación producida por la emisión en la televisión autonómica vasca del último Zutabe de la banda terrorista ETA en el que le agradecía lo realizado con la Guardia Civil. Así mismo, la banda criminal le urgía a iniciar el proceso para ilegalizar al PP por ser un partido heredero del difunto dictador (a pesar de no existir cuando vivía el general, al contrario que el PRISOE), y por ser el principal obstáculo para alcanzar la paz y la justicia social con el pueblo vasco. Finalmente, la banda de asesinos amenazaba con difundir datos relevantes sobre la masacre del 11F en caso de no dar raudo cumplimiento sus demandas.
Tras la emisión del comunicado, totalmente diferente de lo pactado, Sectapero había realizado un viaje relámpago a las Vascongadas acompañando de Rubalcabrón, el nuevo ministro del Tinterior, a fin de tomar el pulso de la militancia, es decir, para ver si estaba lo suficientemente bizcochable, aprovechando así mismo la ocasión para huir de las acuciantes demandas de explicaciones expresadas por el líder del PP, Pepe Majoy.
Sectapero, que a lo largo del día había causado un profundo desasosiego entre sus comilitones por lo pálido de su aspecto y sus profundas ojeras, había solicitado una dosis extra de estimulantes con la excusa de no querer dormir y así aprovechar la noche para deshacer el entuerto con siete u ocho de sus providenciales fórmulas.
La auténtica razón pesaba como una losa en su alma negra, no siendo otra que el MIEDO, ese miedo que le impedía ingerir bocado bajo riesgo de volver a sentir ese conocido flujo calentito deslizándose entre sus Carrillos.
Finalmente y a pesar de estar atiborrado con pastillas estimulantes (también conocidas como metaanfetaminas), con litros de café corriendo por su vejiga e infringiendo la Ley Antitabaco que impide fumar en los lugares de trabajo, el guisante de Sectapero le traiciona, se duerme y sobre las tres y media de la madrugada, tras dar con la cabeza en la mesa, se despierta y viendo con asombro como una figura envuelta de pies a cabeza con un sudario blanco, está sentada frente a él en el sillón situado al otro lado de la mesa.
Con ojos como platos, aferrándose a los brazos del sillón con manos como garfios de acero y apretando los dientes y el ojete (por si acasoooo……) Sectapero es terriblemente consciente de que se encuentra frente al tercer enviado, el espectro del futuro que, a pesar de no haber aparecido tras el sonido de cadenas que se arrastran por el suelo, le contempla con los ojos vidriosos propios de los muertos.
Sectapero, cuyo dopado guisante no termina de germinar, es extrañamente consciente de estar frente a la figura de una mujer, más aún, una mujer vagamente familiar. De repente, interrumpiendo las cavilaciones del monclovita, lo que pasa por ser el sudario de la mujer comienza a teñirse de intensas manchas rojas que parecen provenir de su interior, manchas que se extienden por toda la figura que se alza del asiento permitiendo a Sectapero contemplarla totalmente.
La difunta del futuro, inclinando hacia un lado la cabeza y mirando con atención al aterrado pecador, le hace una señal con la mano derecha envuelta en el sudario para que se levante y le siga, orden que el presidente, cual obediente can que mueve la cola se apresura a cumplir, y ya a la altura de la espectro, echando una última mirada a su cuerpo dormido y siguiéndola, ambos atraviesan el fuselaje del avión.
Sectapero y su silenciosa acompañante reaparecen caminando por un paraje tranquilo. Es de noche y siguen un camino rural flanqueado a ambos lados por las típicas hierbas que crecen en las cunetas. El cielo está claro y se pueden ver perfectamente todas las estrellas del firmamento. Sorprendido, el monclovita se pregunta dónde se deben hallar, y más importante aún, a dónde van y para ver qué.
Tras unos minutos de paseo, Sectapero comienza a vislumbrar el final de su recorrido, pues ve las tapias que delimitan un recinto al cual el camino rural va a morir, recinto cuya forma (a pesar de no haberla visto nunca) es claramente reconocible como la de un cementerio.
Llegados a la entrada principal, se encuentran con que las puertas desvencijadas y oxidadas están cerradas, pero ello no supone ningún problema para la espectro pues, tal y como si no existiesen, las atraviesa limpiamente continuando su trayecto sin tan siquiera esperar a Sectapero, que rememorando experiencias pasadas y temiendo lo que puede llegar a ver en el interior, se retrasa ligeramente intentando hacer acopio del poco valor que le queda para así franquear la entrada.
Ya en el interior, ha perdido de vista a la difunta y con gran desesperación mira de un lado a otro, intentando vislumbrar su figura. Con el miedo mordiéndole las entrañas, comienza a correr por todo el cementerio hasta que llegando al final del mismo la ve con su sudario manchado de rojo, estática frente a lo que son tres tumbas recientes apenas recubiertas con tierra, y aún sin lápida.
Sectapero, cuyo ojete parpadea sin cesar con una pulsión rítmica originada por su pavor interior, contempla con ligera curiosidad la escena sin atreverse a preguntar nada.
De repente, y sin previo aviso, la difunta habla con voz seca y quejumbrosa:
- Nos encontramos 12 meses en el futuro tras la aprobación del estaputo de las Vascongadas. Un mes después de la aprobación y con la connivencia del PRISOE, el lehendacari realizó una consulta popular para reclamar la independencia de la comunidad autónoma vasca. A pesar de la oposición del PP y gracias a una intensa labor de sabotaje democrático, la votación, plagada de irregularidades y con una abstención del 50%, sancionó la creación de la República Independiente de Euzkadi.
Sectapero, escuchando con gran atención, siente un regocijo interior pues ve constatado el triunfo de su ansia infinita de paz y cómo finalmente la liberación de los pueblos oprimidos se llevará a cabo. Por este motivo, no entiende el por qué de su presencia en tan luctuoso lugar.
A esta pregunta no expresada responde la muerta: - Estamos aquí porque, dos meses después de la votación, comenzaron las razzias por toda la nueva república. Las citadas persecuciones iniciadas y aventadas por ETA y su entorno, se centraron en toda la oposición, especialmente en el PP y los disidentes del PRISOE. Se los capturó y/o asesinó a todos, mientras el gobierno NAZIonalista callaba tanto por temor, como por alegría.- Sin mirar a su sorprendido acompañante, la espectro continúa con su explicación: - Lo que ves aquí, pecador, son las tres tumbas de tres prominentes mujeres vascas asesinadas por ETA………., aunque su sangre corre también por tus manos- En ese momento, Sectapero comienza a entender.
- La tumba de la izquierda- continúa la espectro- cobija los restos de Cochone Mora, concejal del PRISOE, que saltó en pedazos por una bomba lapa colocada en los bajos de su coche.
Sectapero al escuchar esto retrocede un paso.
- En la segunda tumba- continúa la difunta- está el cuerpo de Margarita Díez, diputada del PRISOE, a la cual tu partido retiró los escoltas, siendo asesinada al día siguiente de un tiro en la nuca.- Sectapero retrocede otro paso, con la cara contraída por la impresión.
- Finalmente – ya girándose hacia el monclovita, y con ojos llameantes, la difunta sentencia- en la tercera tumba se encuentran los restos de Maitechu Cobra-zaurtundúa, asesinada al explotar un carrito de la compra junto al que pasó con su escolta.
Sectapero, que ya no puede retroceder más, pues algo se lo impide, se gira súbitamente, y perdiendo todo control sobre su cuerpo, se derrumba pues el terror le ha estrujado el corazón. Frente a él se alzan las figuras de las tres asesinadas, que con miradas encendidas por la rabia le contemplan intensamente.
- No te preocupes pecador- le tranquiliza la espectro- hoy no te pueden tocar, pero ten presente que te esperan.- Y con estas palabras, ambos desaparecen.
Se oye un grito espantoso y ambos reaparecen, rodeados esta vez por las paredes de un edificio, un gran edificio en el que el aire huele a incienso y en el que el sonido del grito reverbera sin cesar. Sectapero, que aún no tiene fuerzas suficientes para levantarse, y con su guisante ya marchito, no acierta a discernir dónde se encuentran.
Otra vez, y sin previo aviso, un estremecedor grito vuelve a llenar el silencio que les rodea, provocando que el cuerpo del monclovita reaccione y se enderece. – Sígueme Sectapero- le urge la difunta- tu aprendizaje aún no ha acabado.
Ya juntos, se desplazan por los oscuros corredores del edificio, que siendo contemplado por los ojos de un ateo no muy culto, hace pensar a Sectapero que se encuentran en algún tipo de construcción religiosa. De improviso, una figura rechoncha y envuelta en ropajes de pies a cabeza (¡un burka!, acierta el monclovita a discernir) les atraviesa a ambos saliendo de una estancia y portando una jofaina en las manos, jofaina llena de un líquido como el agua, pero de color rojo.
En ese momento Sectapero comienza a oír sollozos femeninos acompañados de palabras expresadas en moro con un tono apaciguador, extrañas palabras que hacen que el pecador se acerque a la puerta de la estancia. Pero justo cuando está a punto de asomar la cabeza oye la voz de ultratumba de su acompañante.
- No Sectapero. No es esa la puerta que has de traspasar, es ésta- y alzando su brazo envuelto, con su mano enfundada en un guante manchado de rojo, le señala la entrada a otra estancia junto a la cual se encuentra situada.
Sectapero, intrigado, se aproxima a la mujer, otea por la oscura entrada, y espoleado por la curiosidad traspasa el umbral. Ya dentro del pasillo oscuro al que da acceso la puerta, el monclovita avanza hacia la luz que sale por el hueco de otra puerta que lateralmente asoma al pasillo, y por la cual surgen más palabras pronunciadas en moro, esta vez, con un tono imperioso. Sectapero tanteando con sus pies el suelo irregular, llega finalmente a la puerta, y apoyando su mano derecha sobre la jamba, otea al interior de la estancia quedándose sorprendido por la escena.
En el interior de la habitación, cuatro mujeres gordas envueltas en burkas, sujetan a una adolescente desnuda, amordazada y cuyo cuerpo brilla por el sudor que le cubre toda la piel. Cada una de las gordas le sujeta o un brazo o una pierna, mientras una quinta se acerca al grupo armada de unas tijeras. Asombrado, Sectapero se percata de que la espectro está situada de pie tras la adolescente, no mirando la escena, como sería normal por lo terrible de la misma, sino con su mirada clavada en el semblante del monclovita.
Mientras tanto, la quinta emburkada se arrodilla frente a la adolescente, cuyas piernas han sido separadas con energía por las otras mujeres, y con cara de terror la chica observa como la oficiante hace algo cerca de su pubis. De repente, la muchacha, casi una niña y a pesar de la mordaza, emite un grito al tiempo que arquea su cuerpo en un espasmo de dolor……….. El crimen se ha consumado, siendo ahogados los llantos y gemidos de la víctima por los gritos en moro pronunciados por las gordas enburkadas (Ver NOTA).
- Vámonos Sectapero- le urge la difunta.- Aquí ya has visto lo que tenías que ver.- y con estas palabras, la mujer le atraviesa y se pierde por el pasillo.
Sectapero, con miedo de quedarse solo ante las implicaciones de semejante vejación, corre desesperado tras su guía.
- ¡Espera!, ¡espera!, -le grita- ¡No me dejes aquí!- y llegando junto a la mujer (cuyas ropas, curiosamente se asemejan mucho a las de las gordas) le pregunta: - ¿qué ha pasado ahí? ¿por qué tenía que ver yo eso tan terrible?.
La espectro, con mirada triste y vidriosa le responde- Lo que has visto es una ABLACIÓN, o eliminación del clítoris de esa niña, empleando unas simples tijeras –responde secamente la mujer- Es un crimen contra las mujeres perpetrado por mujeres, para mayor gloria del ISLAM. – Y pronunciando estas palabras, le da la espalda y sigue su camino.
Sectapero, que no entiende nada, aprieta a correr hasta que dándole alcance y situándose delante de ella, le espeta: - ¿pero qué tiene esa manifestación cultural conmigo, con mi futuro? Esto son cosas del pasado…- contraargumenta el monclovita- Creí que íbamos a ver el futuro y…
La difunta, mirándole con la mirada que se utiliza con un ignorante demasiado obtuso para entender lo que ve, le responde: - Estamos en la catedral de Sevilla, a los doce meses de haberse aprobado el estaputo de Andalucía. Tras aprobar dicha norma, y acompañada de otras similares, el pueblo, harto de ver cómo TU estabas destruyendo España se levantó igual que hizo en 1808 contra los franceses, pero en esta ocasión contra su propio gobernante español, gobernante aupado por un crimen al gobierno de la nación.- Sectapero, pasmado ante semejante revelación, permanece callado y con los brazos caídos a ambos lados del cuerpo.
- TÚ – continúa la difunta- con un ejército totalmente mermado y desmoralizado, labor acorde con tu política de la Comunidad de Civilizaciones, y esgrimiendo que tenías un ansia infinita de paz, junto a un ministro de defensa que prefería morir a matar, te viste obligado por tu miedo a ser linchado, a pedir ayuda (sancionada por todos tus comilitones en el gobierno) al monarca marroquí al que previamente habías vendido gran parte de tu armamento.
Sectapero, que empieza a tambalearse, se tapa los oídos con ambas manos y retrocediendo comienza a gemir:- ¡No!,¡no!, ¡esto es mentira!, ¡mentiraaaa!- y con estas palabras comienza a correr sin un destino claro, no consiguiendo llegar muy lejos pues la figura manchada de rojo se le aparece inmovilizándolo y continuando con su exposición.
- ¡Si, Sectapero!, llamaste al moro, el cual en tres meses invadió toda Andalucía imponiendo el yugo de la Sharia a toda la población que no consiguió huir. Pero aún hay más, pecador- agarrándole por el hombro derecho, la mujer continúa- Como tu seguridad no estaba garantizada en Madrid, huyes para refugiarte en la dictadura marroquí y allí, mal que bien, te conviertes junto con tu familia y tus ministros en rehén voluntario y justificación legal para el dictador, el cual argumentaba que estaba ayudando al gobierno democrático de España. Con el paso de los años, te convertirás en algo inútil, y tus hijas, casadas con parientes del monarca, serán repudiadas y asesinadas por lapidación bajo falsas acusaciones.
Ante la mención de la muerte de sus hijas, el monclovita ya pierde el control de todas sus emociones, alojándose en su interior un estupor infinito que le hace contemplar todo lo que le rodea con ojos de ido.
- Sigamos pecador- sentencia la espectro, y con estas palabras vuelven a desaparecer.
Sectapero, ya al borde de la demencia, parece reconocer la estancia en la que se acaban de manifestarse ambos, así como a la persona que se encuentra situada a la cabeza de una mesa de conferencias.
- Pe, pe, pero si es ¡Hope!- consigue balbucear el traidor- ¡Hope!....., ¿qué significa esto?- inquiere a su guía.
- Si pecador, es Hope, Hope Aguirre, la presidenta de España…., bueno….., de lo que queda de ella.
- Pe, pe, pero ¿qué dices….?, ¿presidenta de España…...?- acierta a preguntar Sectapero- Pero si yo soy el presidente.
- No. En este momento ya no lo serás. El pueblo español, huyendo de todas aquellas antiguas comunidades autónomas que formaban la antigua España, acudirá en tropel al último reducto de Españolidad que queda. Acudirá aquí para escapar de la persecución del NAZIonalismo vasco, catalán, gallego y de la expansión del Islam desde el sur.
Sectapero que está hincado de hinojos contempla cómo Hope con voz clara, firme y ademán sereno, reparte instrucciones a un conjunto de hombres que con ademán serio la contemplan y toman notas.
- Has sido declarado, junto a todo tu gobierno, TRAIDOR a España y al pueblo Español por todas tus tropelías- continúa con voz gélida y recriminatoria la difunta,- sobre todo después de la emisión por internet de toda la documentación recopilada por el periodista Del Trino en referencia al atentado del 11F. Del Trino, sabedor de cómo se las gastaba el partido del TAL, envió el resultado de todas sus pesquisas a ese grupo cuyo expediente se encuentra en tu mesa de trabajo, el mismo grupo cuyas iniciales contemplaste en la pantalla de ordenador de la pobre Mari Luz- Ante la mención de estas palabras, el monclovita cae al suelo de culo, con la boca abierta y resbalándole la baba por las comisuras- ¡SI, Sectapero!, el Grupo Resistente, aquel Grupo que a pesar de verse acosado en internet y en los juzgados por los mercenarios del PRISOE, a pesar incluso que le cerraste en varias ocasiones su página en internet, se negó a desaparecer- Sectapero ya no coordina y por el ojete se el empiezan a escapar emanaciones fétidas- El Grupo Resistente continuó, y a pesar de que alguno de sus miembros fue sometido al mismo tratamiento que Del Trino, transmitieron a toda la población la VERDAD- y tal como si con un martillo hubiese golpeado el pecho del TRAIDOR, las palabras de la mujer le aplastan contra el suelo.
Sectapero ya no existe. Su conciencia (la poca que le quedaba) pulula en el limbo, en el vacío que ha dejado en su cráneo el marchito guisante que era su cerebro. Aún así, la difunta, con un extraño acto de piedad, toca al monclovita en la frente con su mano enguantada y manchada de lo que ahora el líder del PRISOE sabe que es sangre, restableciendo la cordura a su mente.
- Vámonos pecador. Tu viaje ha finalizado- y con estas palabras se desvanecen reapareciendo Sectapero, solo, en el avión que regresa a la capital de España. De pies y contemplándose a si mismo dormido sobre la mesa de trabajo, oye las últimas palabras pronunciadas por la voz invisible de la espectro: - Recapacita, pecador. Lo que has visto es el futuro más probable de entre todos los posibles, acorde con tus actos. Aún puedes corregir la mayor parte. Hazlo por nosotros……… papá……-y con esta lapidaria sentencia que hiela el alma negra de Sectapero, al fin, al fin, sabe de quién era esa figura que tanto le sonaba.
- ¡Presidente, presidente, presidente!- la voz del asustado Rubalcabrón que ha entrado en tromba en el despacho, despierta al monclovita, que con ojos hundidos, contempla al antiguo portavoz del gobierno del TAL.
- Presidente. Estamos llegando, pero tenemos que desviarnos al aeropuerto privado, pues en el otro nos están esperando los periodistas.- Con voz meliflua y viscosa continua el ministro del Tinterior- Ya lo he preparado todo y los coches oficiales nos esperan.
Aterrizan, y acompañando a un Sectapero, silencioso y taciturno enfilan hacia la residencia presidencial. Una vez allí, y sin haber pronunciado una sola palabra, el monclovita se dirige directamente a la habitación donde duermen sus hijitas. Abriendo con cuidado la puerta, las contempla largamente. Después, se acerca a la habitación donde duerme el progenitor B, la contempla también a ella, esta vez durante menos tiempo, y ya, decidido, enfila hacia su despacho privado.
Ya sentado a la mesa, Sectapero saca una llave magnética especial del bolsillo de su americana, la inserta en el cajón blindado de su mesa haciendo que éste se abra automáticamente, revelando su contenido, contenido bien conocido por el presidente: el expediente de Del Trino, el del Grupo Resistente y…………, una pistola semiautomática de calibre 9 mm. Parabellum, presente de uno de los chicos de Perpignan, con el cargador lleno y un cartucho en la recámara.
El traidor, con la mirada fija ante si y recordando las palabras de la mujer que en el futuro será su hija, coge la pistola.
Al otro lado de la puerta, el guardia de seguridad oye el estampido de la pistola al ser disparada.
¿FIN?
NOTA: De los tres capítulos, esta escena, la de la ablación, es la única cierta, practicada hoy día (no os dejéis engañar), por esa religión “tan tolerante y progresista” que es el ISLAM, religión apoyada fervientemente de forma oficial por todos los progresistas de nuestro país, ya sabéis de quién escribo, los mismos que se han erigido en adalides de la defensa de la mujer con medidas que no hacen más que denigrarla. NOTA DEL AUTOR: Por la presente nota quiero dejar constancia escrita de que los tres capítulos del Cuento de Navidad de Sectapero, forman parte de una obra totalmente de ficción, en este caso de política-ficción. Todos los nombres, menos los de poblaciones, son inventados y no tienen ninguna relación con personas o hechos de la realidad. Si alguna persona o entidad se siente ofendido, desde aquí le expreso mis disculpas. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Atenea. Palas.