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El Cuento de Navidad de Sectapero

A continuación publico un artículo de política-ficción enviado por mi antiguo colaborador en www.hasta-los-huevos.com Palas Atenea.

 

EL CUENTO DE NAVIDAD DE SECTAPERO

 

Tras haber comprobado que los cuentos son lo más efectivo para llegar a ese pequeño guisante que los progres tienen como cerebro, me permito la licencia de versionar uno de los más grandes cuentos jamás escritos, sólo que en esta ocasión el tema central no será la Navidad. Sólo un detalle más…….., este es el primero de tres capítulos.

 

CAPÍTULO 1. EL ABUELO Y EL PASADO.

 

Era una noche feliz. El día no podía haber sido mejor ni aún habiéndolo planificado así.

 

Sectapero había vomitado por la mañana un fantástico discurso en Cornellá de Llobregat ante una multitud volcada hacia su mesiánica persona, multitud compuesta por ancianos sacados de los geriátricos con la promesa de un viaje para tomar el sol en la costa tarraconense, una comida de fraternidad en la playa, acabando con una visita por la tarde a uno de los mejores bingos de Barcelona (subvencionado todo por La Caixa), teniendo los participantes que cumplir sólo con un requisito, asistir voluntariamente al "meeting" matinal del PRISOE en la población del cinturón rojo de la ciudad condal.

 

Sectapero, henchido de orgullo y de una energía interior proveniente de ver cómo la sociedad española se iba transformando poco a poco ante sus deseos, había soltado durante dos horas (algo menos que su venerado coma-andante) vaguedades, frases huecas, clichés y simples naderías que habían encandilado a un público ansioso….. (llevaban 20 horas sin comer).

 

Por la tarde, de vuelta a su cubil monclovita, Sectapero se encontró en la intimidad de la antigua Bodeguilla con Rubalcabrón, el flamante y reciente ministro del Tinterior, el cual le confirmó que los luchadores vascos habían consensuado la emisión del próximo zutabe justo después del que iba ser el anuncio más sonado del próximo día, la retirada inmediata de la Guardia Civil de las Vascongadas.

 

Además, y de forma muy, muy íntima, Rubalcabrón le comunicó que la información referente al trabajo de marzo del 2004 se había conseguido recuperar de las manos de Del Trino tras ser sometido a un tratamiento a lo Lhasa-Zhabala a manos de un liberado del TAL. La información estaba guardada en el cajón blindado de la mesa de su despacho junto con el otro expediente del que ya habían hablado. Por fin todo estaba atado y bien atado.

 

En todos estos hechos vagaba la mente de Sectapero (algo no muy difícil…..) el cual, yaciendo junto a Chocholes en la cama de sus aposentos privados y fumándose un cigarrillo, miraba al techo y veía en sus ensoñaciones cómo la imposición de la 3ª República estaba al alcance de sus garras. Y en eso estaba, cuando finalmente cayó en brazos de Morfeo.

 

Habían transcurrido un par de horas cuando de repente Sectapero se despertó súbitamente pues había creído escuchar el tintineo producido por cadenas al ser arrastradas. "No puede ser", pensó Sectapero, "Deben ser imaginaciones mías", y con este pensamiento tranquilizador, se arrebujó en las sábanas e intentó volver a conciliar el sueño. Pero ¡ay!, no habían pasado ni dos minutos cuando volvió a escuchar el tintineo metálico.

 

Sectapero, más intrigado que asustado, mira a Chocholes para ver si también se ha despertado, comprobando que duerme plácidamente. Mira el reloj de la mesita de noche situada a su derecha, que marca las tres y media de la madrugada. De repente, al girar la cabeza para volver a acostarse, atisba a ver por el rabillo del ojo izquierdo cómo una forma oscura atraviesa la puerta. Asustado, da un brinco en la cama y mira con ojos desorbitados la figura que ante él se yergue, pues no ha abierto la puerta, sino que ¡literalmente la ha atravesado!. Pero la sorpresa no acaba ahí: - ¡A-, a-, abuelo!- exclama con voz sobrecogida por la emoción.

 

- ¡Abuelo!, ¿eres tú abuelo?.-consigue balbucir- ¡Pero si, si…., si estás muerto…te mataron los fascistas!- esta última frase pronunciada con un odio vehemente.

 

Efectivamente, ante él está la figura de su abuelo, que con ojos de pez, expresión cadavérica, ropas andrajosas y cadenas atadas a muñecas y tobillos le observa inmóvil, sin parpadear.

 

Sectapero, aún incrédulo, se levanta de la cama, mira a su esposa que sigue durmiendo impertérrita, y temblando como una hoja, pero consiguiendo dominar su temor, se acerca a su antepasado. Cuando se encuentra a poco más de un metro, y sintiendo un frío glacial en los huesos, extiende una mano sarmentosa que al llegar a tocar uno de los brazos del aparecido, no toca nada, sino que atraviesa la figura.

 

Con espanto, Sectapero, retira su mano rápidamente, igual que un camaleón recoge su larga y viscosa lengua de reptil tras cazar un insecto. Instantes después siente en su mente unas palabras pronunciadas con una voz semejante al rumor de la marea y de rocas rozando entre si:

 

- Sectapero……., Sectapero……, ¿qué has hecho, nieto mío?- le dice la triste figura sin mover los labios. –Tus pecados me han sacado de mi descanso eterno, pues Fuerzas más allá de tu comprensión me envían a cumplir una misión.

 

Sectapero, que no puede salir de su estupor, acierta a balbucir, - ¿Mis pecados?, ¿qué pecados?, si yo no soy creyente……

 

Sin más, la figura avanza deslizándose hacia él hasta que casi le toca, momento en el que Sectapero, perdiendo el control de sus extremidades inferiores, cae de hinojos al suelo mirando con ojos que se le salen de las órbitas el rostro macilento de su abuelo.

 

- ¡Si!- chilla la figura, - Tus pecados, los cometido contra la Nación Española, sus ciudadanos y en especial contra la Libertad y la Justicia, esa que yo defendí en el pasado frente a los golpistas.

 

Desde el suelo y con el esfínter anal a punto de dejar ir un pestilente flujo biológico, Sectapero se intenta defender de la acusación:

 

- Pe-, pe-, pero si estoy luchando por eliminar la injusticia que la derecha ha inflingido a esta nación de naciones, reconociendo la realidad catalana, la vasca, la de los homosexuales, incluso…

 

- ¡Basta!- vuelve a chillar el muerto, -¡basta de falacias!.- El abuelo agacha su cuerpo, y acercando su faz a la de Sectapero hasta que éste puede oler el tufo de lo putrefacto, le vuelve a hablar:

 

-Tu caso ha sido analizado y sopesado largamente, llegando a la conclusión de que se te ha de enseñar una lección para que recapacites y puedas enmendarte. Por ello, durante tres noches te visitarán tres espectros, el del pasado, el del presente y el del futuro, que te mostrarán los orígenes reales de tus erróneas ideas, el mal que estás haciendo y el mal que vas a desencadenar si sigues el camino que has iniciado.

 

El aparecido, se yergue, se desliza suavemente hacia atrás y con una voz que se pierde en el tiempo pronuncia una frase final:

 

- Aprovecha bien esta oportunidad, mi nieto, pues está en juego mucho más que tu futuro.- Y con esta sentencia, y mientras su figura se disuelve, termina de atravesar la puerta otra vez.

 

Sectapero, sacando fuerzas de donde no pensaba que tuviese, se levanta, se frota los ojos y lanzando una última mirada hacia la puerta, desecha lo que ha acontecido (pues su mente es incapaz de asimilarlo), y un poco más sosegado se dirige hacia la cama, siendo entonces cuando lo que pasaría por ser su alma da un vuelco en su interior. La causa no es otra que el verse a sí mismo yaciendo plácidamente en la cama.

 

No creyendo lo que sus ojos trasmiten a su guisante, avanza trémulamente hasta el lecho y justo cuando está a punto de tocar su cuerpo, siente a su espalda una fría presencia, un vacío estremecedor.

 

Poco a poco, se gira y con un estremecimiento, su esfínter se relaja totalmente liberando los fluidos que hasta ahora había conseguido contener que se deslizan por sus Carrillos hasta llegarle a los tobillos. Ante él, junto a la puerta se haya la figura de un monje vestido con un hábito negro que le llega hasta los pies, y que cubierto con capucha y mirándole desde la oscuridad de su faz le dice:

 

- Sectapero, soy el espectro del pasado y mi misión es enseñarte hechos luctuosos de la historia reciente de España- y con estas palabras, se desliza hasta situarse junto a Sectapero, coloca una mano invisible sobre su hombro derecho, y sin hacer ningún sonido, desaparecen de la habitación.

 

De la misma manera aparecen de noche en el patio al aire libre de un edificio de una sola altura, en el que junto a una de las paredes de dicho patio se escuchan unos intensos y rítmicos jadeos.

 

- Avanza y mira, Sectapero- le dice el monje que ha retirado su mano del hombro de su acompañante. – No te preocupes pues nadie nos puede ver, oír, ni tocar-añade.

 

Siguiendo sus indicaciones, se acerca poco a poco hasta situarse junto a lo que son dos figuras, una sobre otra, una yaciendo boca arriba y la otra sometiéndola a embestidas salvajes. Atisbando mejor descubre que un hombre con los pantalones y los calzoncillos por las rodillas, está violando a una mujer desnuda que, amordazada, con los ojos cerrados, una tremenda expresión de dolor fija en su rostro y cuyas manos amarradas son sujetadas por el violador por encima suyo, derrama lágrimas a raudales.

 

Cuando el violador consuma el crimen, se levanta, se abrocha los pantalones, escupe en el cuerpo de la mujer y desenfundando una pistola, le descerraja un tiro en la frente.

 

Sectapero, ardiendo por la ira que semejante acto de violencia de género ha encendido en su interior, se gira hacia el monje y gritando le dice:

 

- ¡¿Qué es esta barbaridad?!, ¡¿A dónde me has traído?!, Esto es horrible, un crimen espantoso, es…..

 

Con voz de ultratumba el espectro le ataja:

 

- Estamos en octubre de 1934, en Oviedo, en concreto, en uno de los varios conventos asaltados por los milicianos del PRISOE y lo que acabas de ver es la consumación una de las 17 violaciones y asesinatos cometidos por dichos milicianos durante el intento del golpe de estado contra la Segunda República. Sigamos.- y con estas palabras y ya sin necesidad de tocar a Sectapero, desaparecen otra vez, reapareciendo en una sala aproximadamente de 6 x 6 metros, iluminada por velas y atestada de cajas metálicas desparramadas por el suelo. Al fondo de un pasillo se oyen unas voces airadas que discuten.

 

El espectro vuelve a hablar, - Avanza y mira, Sectapero.

 

Sectapero, mirando de reojo al monje espectral, avanza por el pasillo y al llegar al final y viendo que el pasillo continúa con un recodo hacia la derecha, asoma la cabeza por la esquina. Mirando con cuidado, como si temiera que le fueran a ver, contempla a 4 hombres que, armados de palancas, están descerrajando cajas de seguridad, lanzándolas al suelo, reventándolas con un mallo y peleándose a continuación por el contenido desparramado.

 

- ¡Ladrones!, ¡criminales!- grita Sectapero. – Quiénes son estos personajes. ¡Responde espectro, por San Indalecio Prieto!

 

- Seguimos en Oviedo, Sectapero, en la misma noche y esos son milicianos socialistas y anarquistas que han asaltado una caja de ahorros y monte de piedad- le dice el espectro que se ha aparecido entre Sectapero y los ladrones. – Es aquí donde los más humildes depositan sus ahorros duramente ganados con el sudor de sus frentes, trabajadores que se han sometido voluntariamente a restricciones para contar con una seguridad para el día de mañana.

 

Sectapero, con ojos desmesurados, acierta a balbucir:

 

– No, no, no puede ser…., esto es mentira….., estáis jugando con mi mente, me queréis confundir…..¡Seguro que es una maniobra de la derecha golpista que me ha drogado, seguro…!.

 

El espectro le mira, y alzando el brazo derecho desaparecen otra vez reapareciendo esta vez en una calle pavimentada con adoquines de piedra, y recubierta aquí y allá con escombros.

 

Sectapero mira a su alrededor y contempla a través de las sombras de la noche, una ciudad en ruinas. De repente, se queda petrificado al sentir como una serie de presencias le atraviesan una tras otra, acompañadas por unas voces que dicen: ¡Rápido, rápido, cógela, que no se te escape!.

 

Recuperándose del susto, ve a dos chiquillos que persiguen corriendo a una rata que huye despavorida.

 

- ¿Qué es esto maldito monje?, ¿dónde me has traído esta vez?

 

El espectro, que le da la espalda, está mirando a través de una ventana que proyecta la luz del interior sobre la oscura vía pública. Sectapero, intrigado, y olvidándose de los niños que se han metido por un agujero del pavimento, se acerca paso a paso al espectro hasta que, situándose junto a él, otea por la ventana y ve como, sentados a una mesa, tres hombres y una mujer despachan una opípara cena, regada con vino tinto y champán (que no cava catalán…..) sobre una mantelería de un blanco impoluto empleando vajilla de porcelana fina y cubertería de plata.

 

- Estamos en Madrid, sometida a sitio por las tropas nacionales a finales de 1937- dice el monje.- En toda la ciudad hay restricciones de comida y agua, por lo que incluso las ratas están siendo cazadas. Mientras, a través de esta ventana estás viendo cómo Santiago Kaguillo, Margarita Kerken y los responsables de dos checas están decidiendo, entre bocado y bocado de las múltiples viandas que componen el banquete, cuánta gente se envía esta madrugada a Paracuellos del Jarama para ser fusilados y enterrados en cal viva, por el simple hecho de ser católicos o ir a misa.

 

Sectapero, con la cabeza dándole vueltas y trastabillando, retrocede chillando:

 

- ¡Nooooo, noooooo, mentiraaaaaa, esto es mentiiiiiiraaaaa, no puede seeeeeerr!

 

Finalmente, al tropezar con un agujero del pavimento, Sectapero cae al suelo, y el monje, que ya está junto a él, alarga la mano derecha, le agarra el brazo izquierdo y quemándole la piel por el frío intenso que transmite su mano, le dice:

 

- Esta noche cuenta por el pasado, Sectapero. La próxima noche contará por el presente. No lo olvides- Y con estas palabras, Sectapero termina por desmayarse.

 

CONTINUARÁ…


 
NOTA DEL AUTOR
: Por la presente nota quiero dejar constancia escrita de que los tres capítulos del Cuento de Navidad de Sectapero, forman parte de una obra totalmente de ficción, en este caso de política-ficción. Todos los nombres, menos los de poblaciones, son inventados y no tienen ninguna relación con personas o hechos de la realidad. Si alguna persona o entidad se siente ofendido, desde aquí le expreso mis disculpas. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

 

Atenea. Palas.


 



 
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